El Rey Arturo, La leyenda de la Espada

Dirigida por Guy Ritchie

Con Charlie Hunnam, Àstrid Bergès-Frisbey, Jude Law, Djimon Hounsou, Michael McElhatton y Eric Bana

 

En el antiguo Camelot, en las proximidades de Londinium, el heredero al trono, hijo del rey Uther Pendragon, sobrevive a la traición de su tío Vortigern. El pequeño Arturo crece para convertirse en un hombre de honor aprendiendo del pueblo, en las calles, mientras su tío acaba con los magos al deleznar la frágil tregua con éstos para erigirse como monarca absoluto de Inglaterra. Al ser el único hombre capaz de sacar la espada en la piedra, Arturo comenzará la aventura de su vida para tomar el lugar que por derecho de sangre le corresponde.

El director británico Guy Ritchie regresa con otra película estrambótica, de edición rutilante como acostumbra, que no da respiro, tomando como base la leyenda folclórica más conocida de Inglaterra, la del Rey Arturo y la espada Excalibur, pero hace algo en verdad diferente, sin caballeros de la mesa redonda, de hecho sin mesa redonda, sin mago Merlín, sin Lancelot y sin la amada Guinevere, es más, no hay romance, sólo una leve insinuación, lo cual si la hace diferente a otras versiones, pero es una película más orientada a la acción con asomos de la más extrema fantasía oscura, que resulta en una mezcla del cine de Danny Boyle y el de Zack Snyder, por extraño que eso suene.

Indudablemente, Ritchie y su coterráneo Boyle son quienes más han influido con este tipo de cine de edición precipitada, en el que es fácil perder los detalles o el hilo de la trama, pero Ritchie toma elementos de otras propuestas más o menos recientes, como las escenas que se paralizan para ser apreciadas en 180 grados, hechicería representada de un modo más sexista pues en lugar de Merlín hay una maga, un diseño de producción impresionante y musicalización grandilocuente, mientras su Arturo es un personaje de inspiración mucho menos clasicista; este es bastante salvaje, pero ingenioso.

Warner opta de nuevo por reinventar un mito y de una manera muy singular, si Ritchie ya hizo algo diferente con su visión de Sherlock Holmes, esta vez es turno de la leyenda del Rey Arturo, que se convierte en una suerte de versión irreverente de Juego de Tronos, lleno de imágenes vastas, de proporciones literalmente muy grandes, y personajes divertidos con un trasfondo de drama inspirado más bien en Hamlet de William Shakespeare, por lo que probablemente a los más puristas del conocido mito artúrico no les agrade del todo este abordaje del director inglés.

Punto si de plano no a favor, la ahora chocante tendencia de Hollywood por incluir a fuerza un reparto multicultural. En esta versión nos encontramos con unos caballeros, o futuros caballeros, de la mesa redonda, entre los que se incluye a un negro y un chino, lo cual, si bien resulta muy políticamente correcto, está por completo fuera de contexto histórico, pero, bueno, la película básicamente no tiene nada de histórica, aunque, ¿de verdad no han aprendido de experiencias fallidas como la última versión Los siete magníficos de Sony que tuvo precisamente ese primer problema?

En suma, una película entretenida, aunque quizás muy apresurada en todo su desarrollo considerando todas las subtramas que aborda, más orientada a la acción, a los escenarios y a las coreografías, que a la fantasía oscura. Sólo para seguidores de Ritchie, porque los más exigentes la encontrarán de plano muy exagerada.

 

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